COVID-19: Es hora de los profesionales anónimos

Published on 23 Marzo 2020

covid-19 cadena de suministro
Philippe Ducellier
Philippe
Ducellier
CEO Generix España
Categorías
Supply Chain
  • La crisis del coronavirus nos ha hecho volver la vista hacia las redes de suministro que nunca fueron invisibles
  • Lo que ahora nos hacía más falta no era transformaciones sociales y legales sino mascarillas y alguien que las atribuyese
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Bastaron apenas unas horas para que el COVID – 19 cambiase radicalmente el panorama público. En un tiempo asombrosamente corto nos encontramos con que los protagonistas de la vida pública y sus problemas habían cambiado radicalmente: los deportistas, famosos, banqueros y también los políticos desaparecieron de la atención mediática y pública para ser sustituidos por sanitarios, científicos, policías, cajeras de supermercados, reponedores, almacenistas y transportistas.

Profesionales menos glamurosos concitaron de golpe nuestra atención y la de los medios y se impuso, con la fuerza de la auténtica verdad, la realidad de que somos seres humanos en toda nuestra fragilidad.

Las que parecían preocupaciones insuperables de la vida pública y mediática se esfumaron en un instante para devolvernos a nuestra condición de personas que lo que precisan cada día son las cosas cotidianas que nos mantienen y ante cuya sencillez decaen las altas preocupaciones que nos asaltaban antes de la crisis del coronavirus. De pronto descubrimos que lo que ahora nos hacía más falta no eran transformaciones sociales y legales sino mascarillas y geles, y alguien que los distribuyese.

Las redes de suministro que nunca fueron invisibles

La crisis del coronavirus nos ha hecho volver la vista hacia las redes de suministro que nunca fueron invisibles, pero a las que tampoco prestábamos demasiada atención, dando por hecho que formaban parte del paisaje. La sociedad se hizo consciente en un instante de que ese paisaje no está ahí sin más, sino que se construye cada día, cada hora, con cada reparto, con cada movimiento de almacén y con cada camión cargado. Que lo que creíamos que funcionaba sólo, tiene detrás tecnologías logísticas de vanguardia, soluciones de eficiencia y, sobre todo, miles y miles de personas trabajando. De hecho, que esta red capilar de esfuerzos cotidianos haya funcionado ha sido un elemento clave para aportar seguridad y tranquilidad pública en medio de una situación que sin ninguna duda es gravísima en todos los sentidos pero que hubiese sido más dramática si las cadenas de suministro no se hubiesen mantenido de forma tan ejemplar.

Es seguro que la normalidad regresará antes o después, esperemos que sea lo antes posible, y también pasará que, cuando ese momento llegue volveremos a las grandes preocupaciones sociales que merecerán de nuevo nuestra atención. Será una excelente  noticia que esa normalidad vuelva pero es posible también, y sería deseable, que en algún lugar de nuestra memoria colectiva quede el recuerdo más o menos consciente de que la vida que conocemos es posible porque por debajo de los grandes asuntos cotidianos hay una red de tecnologías logísticas, de espacios de trabajo, de esfuerzos y sobre todo de personas con cara y ojos, que cargan, descargan, almacenan, empaquetan, conducen, distribuyen y reparten cada una de las cosas que necesitamos para esa normalidad de nuestro día a día que esperemos recuperar lo antes posible.